Entre la calle y la barrera

Entre la calle y la “Barrera”

Fiestas de Santa Cruz

 

Del Náhuatl: Quauh = árbol; nacaztli = oreja, Guanacaste, árbol de orejas.

La idea más difundida sobre Guanacaste es la de una región “típica” de gran colorido folclórico, perspectiva que históricamente ha marcado grandes diferencias con respecto a la cultura centralizada de las provincias del Valle Central.

Para muchos costarricenses, Guanacaste es percibido a través de sus “códigos” y sincretismos varios, muchos de ellos bajo amenaza y en vías de desaparecer.  Esto motiva a sus pobladores a rescatar, conservar y revitalizar a través de la experiencia vivida en las calles y principales escenarios de los distintos pueblos y asentamientos.

Así ha adquirido la región Chorotega con el paso de los años su particular y multicultural identidad, sin olvidar sus raíces históricas repletas de aportes indígenas, hispánicos, afro-caribeños y de otras etnias que han transitado y permanecido en Guanacaste.

Santa Cruz es un territorio que ostenta la mayor cantidad de muestras y esfuerzos de preservación y conservación del patrimonio material e inmaterial traspasado de generación en generación.

Lo anterior es particularmente notable en las calles y avenidas de los distintos pueblos de este cantón costarricense, especialmente durante los meses de verano, en las Fiestas Típicas Nacionales, siempre en honor al Santo Cristo de Esquipulas – negro pencón o negrito de Esquipulas como es popularmente llamado.

La historia oral sugiere que el cantón nace a partir de la aparición de un Cristo de Esquipulas, un Cristo particular, negro, quemado, encontrado entre árboles de coyol en los terrenos de una mujer llamada Bernabela Ramos.

Todas estas manifestaciones suceden en el sitio público por excelencia: la calle.

Santa Cruz es declarado como la Ciudad Folclórica de Costa Rica en el año de 1974.

Las fiestas de Santa Cruz comienzan puntualmente el 14 de enero. Son  una impensable y maravillosa combinación de elementos como: las montaderas de toros, las procesiones y peregrinaciones del Santo Cristo de Esquipulas, las comidas típicas a base de maíz amarillo y maíz pujagua, los topes de toros con los payasos de Pata e´buey, marimbas en cada esquina, ventas ambulantes,  y los rezos.

Estas actividades proceden de las antiguas “vaquiadas” realizadas de manera efímera y sin mayor planificación en las grandes haciendas de la bajura.

La Plaza López o Plaza de los Mangos es un sitio estratégico e intocable para las manifestaciones culturales, lugar de reunión de las distintas capas sociales. Ahí se encuentra la “Barrera”, construida exclusivamente para las montaderas en honor al Cristo de Esquipulas.

Sabaneros, montadores, vaqueteros y sorteadores son figuras infaltables, cada uno de ellos debidamente “aperado” para la ocasión.

Aparte de toda esta celebración folklorica, hacen su apapricion tradiciones que nos recuerdan el lado mas oscuro de nuestra identidad como país, tal es el caso de la burra fiestera. Una representación simbolica de la figura femenina, maquillada, cargado de ollas y ropa interior femenina, y lista para ser montada y ridiculizada.

Todos la besan y la  tocan, se burlan de su toalla sanitaria manchada de rojo que lleva pegada a su cola.

Claramente una burla a la condición de ser mujer, ya de por sí bastante anulada e invisibilizada alrededor de toda la celebración.

 

 

 

 

 

 

La cultura popular de Santa Cruz no es un fenómeno estático, está en constante cambio; en este antiguo Paraje del Diriá se encuentran desde las tradiciones más arraigadas hasta las más recientes tendencias.

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