¡Mĩshka! ¡Mĩshka! ¡Vamos! ¡vamos!

AMUBRI, Talamanca, Limón.

La Jala de Piedra, 29 setiembre 2018.

En conmemoración de la resistencia heróica de sus antepasados, de su cosmovisión, un homenaje a Sibö, el gran Dios y a Iriria, la Madre Tierra. 

         

La Jala de Piedra, de gran trascendencia para  la población indígena  Bribri  de  Talamanca,  organizada  y  dirigida  por  personas   de   la comunidad, conocedoras  de la espiritualidad, involucrando a personas de todas las edades.

Sagrada y a  la vez útil,  la piedra es empleada en la molienda de granos, también como centro del relato de múltiples narraciones relacionadas a la cosmovisión del mundo Bribri.  La enseñanza de  los  aspectos  ancestrales es transmitida por los   y las “mayores” a través de la oralidad de generación en generación – cantos, palabras y demás símbolos expresivos.

En una muestra político-cultural que extiende y reafirma su lucha por la liberación, emancipación y el respeto hacia su estilo de vida, el pueblo unido, transmite y honra los significados más profundos de uno de los pueblos originarios más amplios y unidos de Costa Rica, registra la historia de la toma de conciencia y resistencia decolonial, reposiciona la centralidad del ser humano, la dignidad de las mujeres y de los hombres, de la naturaleza y de absolutamente todos los componentes de su contexto.

La piedra y todo lo que le rodea es creación de Sibö – un profundo significado espiritual lo envuelve, es emblema del trabajo, de la unión, de la amistad y del respeto por la naturaleza. Dentro y fuera del rito, todos los elementos que conforman la tradición son vistos como seres vivos, hijos de un solo creador, los cuales deben valorarse entre sí, como hermanos y hermanas. El aire, la tierra, los ríos, los animales, la montaña y la piedra como fuente de sabiduría y conocimiento cultural íntimo, acá el origen de la eterna lucha.

El ritual convoca a toda la comunidad, asisten personas de otras regiones indígenas a participar y a rendir tribuno, organizadores y visitantes emprenden recorrido montaña adentro en busca de la piedra sagrada. Esta permanece oculta en la montaña, cubierta con hojas y ramas para invocar los espíritus hasta que la encuentren quienes participen. Pocas personas saben de su localización antes de emprender camino, el misterio es importante, alimenta al espíritu; mientras que la chicha y los cantos del río alimentan al cuerpo que se prepara.

En el lugar secreto y sagrado, custodiada por cuatro troncos que están unidos con bejucos, las mujeres toman el liderazgo, halan el bejuco extenso que guiará el trayecto entre la montaña y entre los ríos.

A pesar del peso de la piedra, va en hombros de  los pobladores que durante el recorrido motivan  con gritos de fortaleza a quienes observan y a sí mismos. Avanzan hasta llegar al centro de la comunidad, donde la piedra se posa en el suelo   en un sitio especial, con el ritmo de cantos bribris  y al son de un tambor; es en este momento cuando nace la danza, donde los brazos de todos   y de todas se entrelazan, creando un ambiente sublime, escenario de gratificación y de mucha espiritualidad.   Se ha cumplido el objetivo, predomina la satisfacción y la felicidad en los rostros.

La comunidad unida es su máximo símbolo esencial y cultural, sin importar la edad, cada persona participa con respeto absoluto, con algarabía y felicidad, poniendo el cuerpo y caminando al frente, colaborando. Los bribris nacieron de una semilla esparcida por Sibö en la Cordillera de Talamanca, siguiendo la misma ruta del sol: se nace, se crece y se muere para regresar al lugar de donde se viene, es el alma absoluta de todo lo existente.

La palabra Bribri significa: “pueblo de espíritu guerrero; valiente”.

 

La edad no es un factor. Todos hacia donde descansa la piedra.
©ElBloqueDocumental
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