Producto de la fe

Producto de la Fe

 

¿Qué tipo de actividad es capaz de congregar un cuarto de la población total de un país?

Raro es el costarricense que no haya realizado una vez en su vida esta caminata hasta la Basílica de Cartago. Todos tienen un pariente que la realiza de forma fanática todos los años.

 

Este fenómeno se basa en el fervor religioso, pero lo supera por mucho. La Romería convoca a los creyentes, y también a atletas, adolescentes curiosos, familias diversas, turistas, caminantes atraídos por el magnetismo de la experiencia colectiva. Es la fuerza de la voluntad, vivida en comunidad, que se convierte en signo fundacional de la identidad de un país.

 

Bajo esta premisa es que La Romería se convierte en una oportunidad única para apreciar la salvaje diversidad de los pobladores de este rincón de mundo. Para bien o para mal, esta actividad se muestra como un espejo donde podemos apreciar nuestras luces y sombras, nuestra solidaridad y nuestra intolerancia, nuestra amabilidad y nuestro miedo al otro.

 

Es una manifestación cultural que nos marca, nos da sentido de pertenencia, y es un elemento de nuestro entorno del que difícilmente podemos abstraernos. Por eso La Romería resulta tan fascinante, nadie tiene que explicarte el rito, es tan viejo como nuestra historia sobre el planeta, que comenzó precisamente con una larga caminata desde el centro de África hasta América.

 

Caminar como ritual, caminar para encontrar, caminar para encontrarse a uno mismo en medio de la experiencia colectiva, y desde lo colectivo llenar de sentido el caos.

Con el pasar de los siglos, una tradición impuesta desde la institucionalidad religiosa toma su propio sentido en la calle, de la mano de la vivencia popular, en los pasos de infinidad de caminantes que han asumido el rito como suyo.

 

 

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