virus y vegetales

cubrebocas

Día de compras en medio del Covid-19

Las autoridades del país recomiendan abiertamente no salir de casa, muchos tienen ese privilegio, otros no.

Algunos «¿valientes?» debemos hacer compras, llevo años visitando «LA FERIA» este comercio que emerge todos los fines de semana con mejores precios y productos locales, de ahí proviene casi la totalidad de mi alacena.

Bolsa de tela al hombro, cámara en mano y alcohol en gel en el bolsillo, me dispongo a realizar una tarea que hasta hace unas semanas era «normal»

Al salir de casa a casi 5km de distancia recuerdo que tengo mascarillas y guantes desechables que por diversas razones había comprado días antes de que iniciara la pandemia, las alisto para el viaje: de camino viven mi madre y hermano, ellos de seguro las usarán. Me siento parte de un juego de video o serie geek de zombies que dejó de ser buena desde la 2da temporada, mi «misión» es llevarles los tan preciados suministros, ante estas circunstancias el precio de las mascarillas ha sido elevado por los pocos comercios que aún tienen para la venta: la especulación y el acaparamiento son dos de los problemas que trae por defecto este sistema capitalista ante una emergencia.

Llego antes del medio día a Coronado, aquel que llamo mi pueblo, las calles vacías del camino auguraban el escenario que encontré al bajar de mi bicicleta. Vuelvo a estar en el juego apocalíptico la mayoría de las personas usando mascarillas y guantes, cuidando que su espacio personal no tenga intrusos y con ojos de alerta permanente son los que me reciben. Saco mi alcohol en gel, froto mis manos y echo a andar: Parque Cerrado, click! Esto no es muy dominguero, las pocas personas que deambulan y un par de oficiales de la Fuerza Pública me escrutan con cara de no entender muy bien que hago ahí, sigo caminando y me cruzo con dos de los cuidacarros «Wachis» de la comunidad, están trabajando (¿pero cómo si no hay carros para cuidar?) eso sí, bien ataviados con sus guantes de látex.

—Hola —les digo en voz alta, uno me hace un gesto con la cabeza de esos que podríamos decir es un saludo.

—Todo bien? —me responde el otro.

—Bien, o eso creo, cómo les está yendo con todo esto?

—Diay! (me encanta el significado de esta interjección tan tica) ahí ahí, muy duro.

—Sí, me imagino. Que bueno verlos tomando precauciones eso sí.

—Pues claro tenemos miedo igual que todo el mundo.

—Respeto (lo corrigió el segundo) es mejor así, no queremos que nos dé.

—Claro, claro entiendo. —Me despedí luego de unas cuantas palabras de aliento y otras que estoy seguro sobraban, al final, me dejaron hacerles este retrato.

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Llego a la feria: El ambiente es el mismo, o al menos trata de serlo.

Accesos «controlados» por oficiales de la policía municipal, lavamanos improvisados y contenedores de alcohol en gel en casi todos los puestos, algo que definitivamente no había semanas antes. Se ve bien, me digo en mi cabeza, avanzo entre las personas, se siente raro, faltan algunos agicultores hay campos vacíos, la gente está muy apresurada ¿o es solo mi percepción? De pronto me vuelvo parte del apocalipsis y sólo quiero comprar para salir de ese tumulto de personas rápidamente. Los precios no están como suelen estarlo al no haber tanta competencia, el precio de su producto sube. ¡Bendito capitalismo! Aprovecho para hacer imágenes mientras lleno mis bolsas con las verduras de la semana buscando el mejor precio, pasado un rato sé que llevo todo lo necesario, echo un último vistazo tal vez se me quedá algo por comprar o una foto por hacer pero el sentido de responsabilidad ante el llamado del Ministro de Salud resuena en mi cabeza:

—No Salgan! Quédense en casa!

Mejor le hago caso, me apresuro a salir de Coronado.

Ya en casa, mi trinchera, tiene uno ese sentido de seguridad, sentido de que estamos aportando a la lucha. ¿Que mundo encontraremos cuando ya se pueda salir de casa? ¿Aprenderemos algo de esto los humanos? Y si así fuera: ¿lo pondríamos en práctica?

Medito estas y otras preguntas mientras ya he empezado inconcientemente el proceso de lavado y «desinfección» protocolario a mis recién adquiridos bienes, estoy entre virus y vegetales.

«La vida es una sucesión de lecciones que deben ser vividas para ser entendidas.»

-Helen Keller
Suministros que se han vuelto casi de primera necesidad entre los humanos que salen a las calles en medio de la Pandemia del Covid-19 Marzo 2020.
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-NOX

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